No se trata de dejar de sentir: el poder de responder en lugar de reaccionar.

 


Te ha pasado que alguien te levantó la voz o no acepto tus ideas y lo percibiste como una humillación o un rechazo? Quizá una diferencia de opinión despertó heridas antiguas, se sumó a tu cansancio acumulado o encontró a tu sistema nervioso ya saturado.

 Y de manera instantánea respondes. Hablar para lastimar no es beneficioso.

 Puede ser que hayas callado reiteradamente tus emociones y sentimientos y que, en algún momento, "explotaras" para ser escuchado. Quizá eso te funcionó y se convirtió en una forma de reaccionar para sentirte protegido...

 No se trata de no sentir. Se trata de no ser dejarte llevar por lo que sientes.

Esta frase resonó en mi “…toda emoción necesita ser sentida, expresada y gestionada”.

La idea se relaciona con la regulación emocional.

No significa controlar todo lo que sentimos, ni mantenernos siempre en calma. Significa aprender a relacionarnos con nuestras emociones sin que ellas tomen completamente el control de nuestras decisiones.

Tengamos presente que el miedo nos alerta, el enojo nos informa cuando percibimos injusticia, la tristeza nos ayuda a procesar pérdidas y la alegría fortalece nuestros vínculos. Cuando ignoramos estas señales, las emociones no desaparecen; con frecuencia se acumulan y terminan manifestándose en forma de estrés, agotamiento, conflictos o malestar físico.

Por eso resulta tan importante desarrollar la capacidad de observar lo que ocurre dentro de nosotros antes de actuar. No para reprimir las emociones, sino para comprenderlas. La diferencia entre una reacción impulsiva y una respuesta consciente suele encontrarse en esa pausa de atención.

Tu valor personal no requiere de justificarte en cada momento, ni imponer… no necesitas reaccionar al instante.

Los enfoques basados en atención plena señalan que cuando dirigimos nuestra atención al momento presente, sin juzgar lo que sentimos, disminuye la tendencia a reaccionar automáticamente. En lugar de luchar contra la emoción, aprendemos a observarla, reconocerla y permitir que nos muestre información valiosa sobre nuestras necesidades, límites o preocupaciones.

La neurociencia respalda esta idea. Cuando nos sentimos amenazados, ante una crítica o una situación emocionalmente intensa, la amígdala cerebral activa rápidamente respuestas defensivas y de supervivencia, generando emociones como miedo, enojo o ansiedad. Esta respuesta suele ser más rápida que el procesamiento racional

Si la persona se detiene unos segundos, el córtex prefrontal tiene oportunidad de intervenir para evaluar la situación, inhibir impulsos y seleccionar respuestas más adaptativas, generando decisiones con mayor eficacia.

También sabemos que poner nombre a lo que sentimos favorece una mejor gestión emocional. Expresiones sencillas como: “estoy preocupado”, “me siento frustrado” o “esto me ha dolido” nos ayudan a comprender la experiencia en lugar de actuar desde ella de manera automática.




¿Cómo autorregularse emocionalmente?

Una estrategia que puedes aplicar es:

Haz una pausa,
Respirar,
Nombra lo que sientes,
darte cuenta qué estás interpretando,
Y después responder.

La calma es poder interno, no significa sumisión, ni  la pausa miedo.

 👉 Es recibir una crítica sin convertirla en identidad.

👉 Leer un correo incómodo sin incendiarte por dentro.

👉 Escuchar una ironía sin entregar tu dignidad.

👉 Sentir miedo sin obedecerlo

 El actuar con firmeza no se da si hay precipitación. Requiere de poner límites en esa discusión acalorada, algunas fases que lo promueven:

-No acepto que me hables de esa manera.

-Déjame terminar y después das tus razones

-podemos hablar, pero no en ese tono

-Prefiero continuar esta conversación cuando estemos más tranquilos

-Respeto tu perspectiva, pero no estoy de acuerdo

La serenidad no se domina en un día, requiere práctica, a veces se logra, otras no, Los detonadores emocionales para cada uno existen y seguirán, lo valioso es darse cuenta, que poco a poco hay más claridad y coherencia con nuestros valores y entonces el desgaste es menor.

No se trata de perfección, sino de conciencia.

Para reflexionar:

 🔹 ¿Qué emoción aparece con más frecuencia en tu vida y cómo acostumbras responder cuando la experimentas?

 🔹 ¿Qué cambiaría en tus relaciones si respondieras con mayor conciencia y menos impulsividad?

 Aprender a regular nuestras emociones no significa hacerlo solos. En ocasiones necesitamos un espacio seguro para comprender nuestros patrones de reacción, fortalecer nuestra autoestima y desarrollar herramientas que nos permitan afrontar los desafíos cotidianos con mayor claridad y bienestar.

Como psicóloga, acompaño a personas que desean mejorar su gestión emocional, fortalecer sus recursos personales y construir una relación más saludable consigo mismas y con los demás.

Si estás atravesando una etapa de cambios, estrés, conflictos recurrentes o deseas desarrollar herramientas de regulación emocional, estaré encantada de acompañarte en ese proceso.

Te leo en comentarios

 

Psic. Juliana Velasco L.

 

 

 

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