El síndrome de burnout es una forma profunda de agotamiento
emocional, físico y mental que aparece cuando vivimos bajo estrés laboral
prolongado.
La
Organización Mundial de la Salud describe el burnout como un desgaste
progresivo, que comienza con cansancio, irritabilidad y tensión. Desde
2019, este síndrome está incluido como un problema ocupacional en la Clasificación
Internacional de Enfermedades, destacando su peso y la necesidad de
atenderlo.
Diversos estudios muestran que el burnout surge por una mezcla de
factores:
- Sociodemográficos,
como edad o los primeros años de trabajo.
- Laborales,
especialmente las largas jornadas, la falta de personal y la sobrecarga.
- Psicoemocionales,
como el agotamiento, el distanciamiento afectivo y la dificultad para
conectar con otras personas.
Este conjunto de elementos no solo afecta el desempeño, sino también la salud
física y emocional: ansiedad, depresión, problemas del sueño y riesgos
cardiovasculares, entre otros. Por ello, hablar de burnout es hablar de salud
pública.
Un camino para acompañar: un programa de intervención
Refiero
el artículo de Javier Antonio Mendoza-Muñoz y Karla
Liliana Haro-Zea (2024), quienes realizaron un estudio sobre el
síndrome de burnout en el personal de salud en Perú implementando un Programa de Intervención Breve (PIB),
con enfoque centrado en la persona, integra recursos de la
psicología p, PNL, Gestalt, mindfulness y otras técnicas orientadas al autoconocimiento,
autocuidado y manejo emocional, logrando reducir la gravedad del
burnout en la mayoría de participantes, mejorando el bienestar
psicológico y fortalecer su capacidad para afrontar el estrés.
Coincido con
los autores, en la metodología para
trabajar el burnout y que, si bien estas
intervenciones ayudan, es un fenómeno complejo que requiere tanto apoyo
emocional como cambios organizacionales. Es decir, NO BASTA con que
las personas aprendan herramientas que les ayuden a salir de la enfermedad, es
tema correctivo, las organizaciones
requieren transformar sus prácticas para proteger la
salud de su personal y así mejorar su productividad, menos
incapacidades, mejor clima laboral.
- Terapia
cognitivo–conductual, útil para toma de decisiones, y manejo del estrés.
- Mindfulness,
para personas con alta carga de trabajo.
- Regulación
emocional y prevención primaria, clave para crear
entornos sanos.
- Programas
organizacionales integrales, que han demostrado
mayor efectividad
En síntesis, hay mucho trabajo por hacer, los procesos con enfoque
preventivo, a mediano y largo plazo resultan una inversión bien aplicada en salud
ocupacional y bienestar laboral.
Escuchar y transformar los entornos laborales es una tarea
urgente y compartida.
Estoy para acompañarte en
lo individual o a nivel organizacional en procesos de bienestar emocional y diseño de estrategias preventivas
que promuevan entornos laborales más sanos y humanos.
Te agradeceré puedas
compartir tus comentarios o proponerme algún tema relacionado al propósito de
este blog.
#Burnout
# Prevención de Burnout
#Riesgos psicolsociales
Linda semana!
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